Los olivos del valle de El Algarrobal, en Ilo, volvieron a destacarse por la calidad de su producción y por el valor histórico de una tradición agrícola que forma parte de la identidad de la región de Moquegua.
El reconocimiento alcanzó a la producción olivícola de Ilo a través de los Premios SUMMUM 2026, que pusieron nuevamente en valor la calidad de los productos vinculados con esta actividad. El protagonismo de los olivos permitió destacar una tradición que se mantiene vigente y que representa una parte importante de la identidad productiva de la zona.
El valle de El Algarrobal se encuentra a unos 15 kilómetros de Ilo y cuenta con alrededor de 290 hectáreas destinadas al cultivo de aceitunas. La historia de estos olivares se remonta al siglo XVI, cuando llegaron las primeras estacas de la variedad criolla o sevillana, que posteriormente se adaptaron a las condiciones del sur peruano.
Uno de los principales atractivos de la zona son sus olivos centenarios, algunos de los cuales tienen más de cuatro siglos de antigüedad. La permanencia de estos árboles a lo largo del tiempo refleja la continuidad de una actividad agrícola que fue transmitida entre generaciones y que actualmente continúa vinculada con la producción y la identidad de Ilo.
La tradición olivícola también dio lugar a la denominada Ruta del Olivo Patrimonial, que recorre distintos fundos del valle y permite conocer parte de la historia de esta producción. De esta manera, los olivos no solo representan una actividad económica, sino también un componente del patrimonio cultural y agrícola de la región.
El reconocimiento recibido vuelve a poner a Ilo y al valle de El Algarrobal en el centro de la escena gastronómica y productiva peruana. Los premios destacan así una producción que combina historia, tradición y calidad, con olivos que continúan siendo parte de la identidad de la ciudad y de toda la región.






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